All I ever needed
Is here in my arms
Words are very unnecessary
They can only do harm"...
Me encantan mis momentos a solas. Disfrutar del silencio pensar en todo y nada a la vez. Aprovecho estos momentos cuando estoy sola físicamente, cuando Mario ya se ha quedado dormido, o cuando acaricio a la Gotita.
Mis pensamientos no se han alejado mucho del trabajo estos últimos meses. La decepción se ha apoderado de mi cabeza desde que no me eligieron como Jefa. En sí, al principio lo tomé bien, porque estaba (estoy) embobada con mi embarazo. E incluso acepté ayudar a la persona que llegó en primera instancia al puesto al que yo estaba postulando. Pero luego que lo echaron, dije que ya no más. Ahora que llegó otra persona me rehúso a ayudar en algo. No pienso enseñar nada, y se pueden ir al carajo todos.
Una vez en casa, no puedo dejar de pensar tampoco. Le doy muchas vueltas a las cosas, y no puedo evitarlo.
Más encima, para mala suerte mía, cuando no pienso en todo lo que pasó con el puesto, me pongo a pensar en los millones de miedos que tengo para cuando llegue Santiago. Él se ha convertido en mi vida, y quiero darle lo mejor, tanto en enseñanzas como a nivel de vida. Hay tantas cosas que no sé, que no me imagino, pero lo peor, es cuando te dan a entender que no sabes nada.
Ya vendrán mejores tiempos, de verdad espero que cuando Santiago llegue todo lo demás pase a segundo o tercer plano.
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