Muchos cambios han ocurrido desde la última vez que escribí, y creo que me hace mucha falta un poco de desahogo.
Santiago ya cumplió un año. Ha sido lo más terrible y maravilloso que me ha pasado. La parte terrible ha sido los temores a equivocarme, a que le pase algo, que se caiga, que se enferme, etc. Y es terrible, porque me siento impotente al máximo, siento que no sé nada y me desespera cuando pienso en mis miedos. La parte maravillosa ha sido la gran mayoría, desde limpiarle el poto hasta descubrir que todas las prioridades que tenía se fueron a la mierda y él quedó en los primeros quince lugares. Hasta los malos momentos los he disfrutado, ya que mi instinto me ha guiado bien siempre, y espero que así siga.
Lo malo de esta experiencia es el pensamiento negativo recurrente de todos los días, cuando lo tengo en brazos y llega cualquier persona y tira los brazos; o cuando llego y con suerte me pesca, pero llega Mario o mi papá y les hace mil fiestas. A veces, debo confesar, que pienso que no me quiere, pero se me olvida cuando yo soy la única que lo puede calmar.
Este año ha sido un año de aprendizaje hacia mi persona. Descubrí nuevos límites, talentos, y nuevas maneras de amar que nunca había imaginado.
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| Mi pedorrín hermoso |
Pero también ha sido un año difícil en los otros aspectos: en lo marital nos ha ido bien mal en realidad; las peleas no se hacen esperar y mi mente intenta sabotear la relación cada vez que puede, pero me muerdo la lengua e intento pensar en otra cosa. Incluso hubo un cuasi-intento de separación, pero calmamos los ánimos y logramos hablar como personas civilizadas. Nadie dijo que iba a ser fácil, ni mucho menos color de rosa. Pero hay amor, y hay ganas de estar juntos. Si nos faltara alguna de las dos, estamos claros que no iríamos a ninguna parte.
En lo laboral, me fui de Enjoy, pasé 4 años y 9 meses ahí, buscando mejores oportunidades laborales, no salariales, porque me fui por menos plata, pero ahora estoy en el cargo que creo merecer, y que en Enjoy no me iban a dar. En fin, hay momentos en que me arrepiento, pero son más los buenos momentos.
Es que tengo, no un equipo, pero sí componentes muy la raja, muy comprometidos, y que de cierta manera me veo reflejada en ellas, y yo sólo espero ser una buena jefa, y alguien que les pueda enseñar y aportar en lo que más pueda, para hacerlas florecer.
La pega nueva es difícil, porque mi nombre está puesto en todo, y yo soy la responsable de todo, pero formalmente, y si pasa algo, hay que dar explicaciones, dar soluciones, etc. Pero me gusta, me siento valorada y escuchada. Siento que no estoy ocupando un lugar solamente, que estoy haciendo la diferencia y estoy aportando realmente a la empresa. No es que me siente importante, pero igual es rico que la gente de otros departamentos te pida tu opinión "porque tú sabes".
El jueves pasado firmé mi anexo de Indefinido, y fue super rico, aunque hasta los garzones me dicen "usted ya es parte del inventario", que ni siquiera me hayan hecho evaluación para darme el indefinido fue bacán.
Igual hay mucho que aprender, mucho en lo que ayudar, mucho en lo que mejorar para que todo funcione lo mejor posible, y lo importante es contar con un equipo que entienda eso, y vaya para el mismo lado que tú.
Mi equipo no está al 100%, es por eso que me encuentro ahora haciendo turnos de noche, pero sé que llegarán las personas indicadas, comprometidas y con ganas de trabajar. Llámenme ilusa, pero debo pensar así, o nos vamos todos para abajo.
Entre otras novedades, y lo más fresquito, es que nos cambiamos de casa. Claro que aún tenemos la mitad de las cosas en la casa de mis papás (que también se cambiaron de casa), pero es mejor. Vamos a pagar un poco más de lo presupuestado (cosa raaaara en Antofagasta), pero estamos en un lugar cerrado, con conserje, con estacionamiento, y lo más importante, con sistema de basura, así que no andan perros dejando la embarrada todos los días.
Me gusta la idea de cambiarnos de casa, de empezar una nueva historia con un nuevo escenario, pero el hecho de empacar, fletar y luego desempacar, es lo que más odio. La parte positiva es que sirvió para encontrar todo lo que tenía perdido, y aprovechar de botar todo lo que ya no servía. Gracias a Dios en esos días Santiago se portó excelente. Él se quedaba viendo tele o jugando con sus juguetes. De hecho hoy me puse a ordenar la cocina, y mientras desocupaba una caja, le metí unos cojines, unos juguetes y quedó feliz! Igual le puse Hi-5 para irme a la segura, pero se portó súper bien.
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| El chiporrito en su nuevo rincón. |
Y así anda mi vida :)