Fue hace casi un año que escribí por última vez, y lo extraño, sin quererlo y sin pensarlo.
Hay ciertas cosas que una por más que las cuente, siempre te siguen de cerquita, y te hablan al oído todo el día, como si no tuvieran nada mejor que hacer.
El asunto es que tengo varios conflictos en este momento que me hacen tener unos cólicos del demonio en el vientre y en la espalda (espero sea por eso y no otra cosa patológica peor).
Primero está la larga espera por nuestros hijos. Aún no llegan, los llevo siempre en el pensamiento, pero a mi vientre no han llegado jamás. Eso me deprime, me estresa, me inquieta, y por sobre todo me asusta. Un año es el plazo para indicar Infertilidad. Palabra tan fea y tan pesada. y ya cumplimos un año. Ahora en 14 días tendremos una de las primeras respuestas.
Con eso, viene el trabajo. Sigo en el mismo trabajo. El mes pasado estuve a punto de renunciar, pero me ofrecieron subirme el sueldo, y nunca encontré otro trabajo. Las cosas se dieron para que siguiera aquí. Los malos ratos ya han pasado, estoy como reencantada con mi trabajo, y ahora no me cuesta tanto venir al turno. Ahora, con el embarazo se complica todo: como no tengo la seguridad de si algún día, o por lo menos tener la noción de si aquí a fin de año pasará algo, no tengo las agallas para moverme. Quiero quedar embarazada, por lo que me conviene quedarme aquí, pero por otra parte, si no llego a quedar, tendría la oportunidad de seguir buscando nuevos desafíos, pero eso significaría aplazar cualquier intento.
Siento que necesito desesperadamente un cambio, pero a la vez, estoy cómoda donde estoy, y cómo se han ido desarrollando las ofertas de trabajo, me quitan toda esperanza de irme.
Las soluciones son varias, unas más simples que otras, pero tener el valor de decir "ya! esto vamos a hacer!" es lo que me complica.
Tengo varios proyectos en mente: crecer en la carrera que empecé aquí en Antofagasta hace 3 años, cambiarme de trabajo de lo que sea y por la plata que sea, dedicarme a mi casa, o volver a Santiago.
La primera, no está en mis manos, siempre estarán los superiores y el departamento de Recursos Inhumanos que ponen trabas o te dicen que sí. La segunda, se ve poco probable porque tenemos muchos planos con Mario en donde se necesita el dinero. La tercera, nica. Y la última, se ve tentador, pero sería un retroseso, pasar de una ciudad que nos ha entregado todo, aunque la odiemos, a otra que nos cerró las puertas varias veces.
La historia se ve complicada ahora, porque tengo la urgencia de tener una respuesta que me tranquilice, pero no siempre uno tiene lo que quiere, ni menos lo que se "merece"